Trazabilidad real, no eslogan
Cada bolsa que tostamos lleva escrito el nombre del productor, la finca, la variedad, el proceso y la fecha de tueste. Si no podemos contarte quién lo cultivó y cómo, no lo servimos. Punto.
Patri Café nace del viaje, de los cafetales y de la convicción de que una buena taza puede contar toda una historia. Conoce a las personas, los lugares y los principios detrás de cada grano que tostamos.
Patri empezó como muchas buenas historias: con una libreta. En 2017, Patricia Méndez tomó un avión a Bogotá con una mochila, una cafetera Moka prestada y la idea, todavía confusa, de que el café podía ser otra cosa. Pasó tres meses recorriendo fincas en Huila, Antioquia y Tolima, durmiendo en casas de productores, cosechando cerezas a cuatro mil metros sobre el nivel del mar y aprendiendo —con paciencia— a leer un perfil de taza como quien lee una partitura.
Lo que trajo de vuelta no fue un plan de negocio, sino una lista de nombres: Don Eliécer en Pitalito, Lucía y su cooperativa en Jardín, la familia Restrepo en Planadas. Trece productores, cuatro departamentos, una promesa: comprarles directo, año tras año, a precios que reconocieran el trabajo detrás de cada cereza. En 2019 abrimos la primera barra de Patri Café en una esquina pequeña de San Telmo. Hoy seguimos siendo una tostaduría pequeña, y queremos seguir siéndolo.
No son slogans. Son la razón por la que elegimos hacer las cosas como las hacemos, incluso cuando sería más fácil —y más barato— hacerlas distinto.
Cada bolsa que tostamos lleva escrito el nombre del productor, la finca, la variedad, el proceso y la fecha de tueste. Si no podemos contarte quién lo cultivó y cómo, no lo servimos. Punto.
Pagamos entre un 35% y un 80% por encima del precio C del mercado, según calidad y costo de vida regional. Compramos el mismo café al mismo productor, cosecha tras cosecha, sin cambiar de proveedor cuando el precio sube en otro lado.
Tostamos en lotes de entre 3 y 8 kilos, una o dos veces por semana. Cada lote lleva la firma del tostador que lo desarrolló y un perfil pensado para el método en el que mejor se va a expresar: filtro, espresso, inmersión.
El mejor café del mundo servido con cara larga no vale la pena. Creemos en barras abiertas, en explicar lo que sirva y en respetar a quien quiera su café con leche y dos de azúcar. La curiosidad no se impone: se ofrece.
No compramos café por catálogo. Estos son los lotes que tenemos ahora mismo en barra y en bolsa, con la información de quien los cultivó.
Tercera cosecha que compramos a Don Eliécer. Un café brillante, con acidez de manzana roja, cuerpo medio y un final a cacao y panela que recuerda la merienda de su casa.
Un microlote de la cooperativa que fundaron nueve mujeres productoras en 2014. Fermentación honey de 36 horas, con notas florales que saltan a jarra y un dulzor a miel de romero.
Pequeño lote de 8 sacos. Fermentación anaeróbica de 72 horas en tanques sellados. Resultado: una taza densa, con frutas rojas maduras, vino tinto y un final a chocolate 70% que pide espresso.
Tostar café de especialidad no es industrializar un grano. Es decidir, en cada lote, qué historia queremos que cuente cuando alguien lo beba.
Visitamos cada finca al menos una vez al año. Catamos en origen, definimos perfiles y cerramos el precio antes de la cosecha.
Catamos cada lote en verde y en taza, evaluando fragancia, acidez, cuerpo y dulzor. Solo pasa a tueste lo que catamos arriba de 84 puntos SCA.
Curvas de tueste desarrolladas por Ana, nuestra maestra tostadora, ajustadas a la variedad, proceso y método de extracción recomendado.
Reposa 7 días antes de salir. Lo servimos siempre con la receta recomendada — molido, dosis, agua y tiempo — y lo catamos en equipo cada mañana.
Un equipo pequeño, con oficios distintos, que se turna para que cada taza salga como tiene que salir.
Fundadora · Q-Grader
Catadora certificada, la que viaja a las fincas, prueba los perfiles y decide qué café entra cada temporada a la carta.
Maestra tostadora
Desarrolla las curvas de tueste y firma cada lote. Antes de Patri trabajó cinco años en una finca en Tarrazú, Costa Rica.
Barra & formación
Capacita al equipo en métodos de extracción y se encarga de que cada espresso, V60 y cold brew salga consistente.
Relación con productores
Es el puente entre el café que llega en sacos y las manos que lo cultivaron. Habla con cada aliado, cada semana, todo el año.
Si querés probar los cafés que tenemos esta temporada, visitar la tostaduría o reservar la sala para un evento, escribinos. La puerta está abierta y la cafetera, siempre caliente.